jueves, 14 de junio de 2012

Insecto.


Soy sólo otro agujero.
Hoy me he convertido en una almohada
inerte,
fría,
hueca.

Un ser que emana humedad fabricada a partir de la nada.
En silencio, delante de tu cuerpo desnudo y gris,
un hermoso cadáver putrefacto,
un esqueleto bordado con tinta,
mezcla de whisky, leche y tabaco.
Soy un insecto más en tu cuarto,
mordiendo tu cuerpo.

Un ser ínfimo que muere con cada bocado,
algo molesto y diminuto,
una sombra con un zumbido continuo.
Eso soy yo ahí,
en tu piel,
nada.

No me entristece, ni me tortura,
ni me emociona, ni me divierte,
ni me enfada, ni me hace feliz,
reina en mi la más pura indiferencia.

No niego que si fuera capaz de latir,
si fuera humana y no un simple bicho,
pudiera renacer con cada una de tus volutas de humo
y expandirme con ellas.

Pero mi metamorfosis me convirtió en esto,
un inmortal insecto indiferente adicto a los abismos más simples.





1 comentario: