lunes, 13 de febrero de 2012

Él.

40.

Se abre la puerta y se ve su silueta, inmóvil a contraluz. La habitación está oscura. Avanza y el foco le persigue ilumintando el rastro de sus pasos, siempre detrás de él. Se para frente a algo, sólo se distingue un bulto en el suelo.

- Te encontré.
Ella se destapa, deja de ser un bulto, aparta las sábanas negras que tapaban su cuerpo desnudo. Él ofrece su mano, Ella se pone de pie sin su ayuda.
- Ha sido casualidad, no me buscabas.
- Pero te he encontrado.
- No necesitaba que me encontraras, sé vivir sola.
(Jocoso) - Ya lo veo.
- No soporto que me hables así.
- Mientes.
- No sé mentirte, a ti no.
- Discrepo.
- A veces, cuando me lo pides... (mira al suelo) No lo has traído.
- No sabía que estarías aquí.
- Ya...
- No te enfades, acompáñame y lo cogemos.
- No, no quiero ir contigo, llevo años lejos, sola, fría, estoy mejor aquí.
- ¿Quieres que me vaya y te deje sola?
- (susurra) no...
(Él se sienta, le hace un gesto para invitarle a que se siente a su lado. Ella se sienta. No se tocan, ni se miran, ambos miran el suelo)
- ¿Crees que ha sido casualidad?
- ¿Por qué has entrado aquí?
- Me he perdido.
- Oh, vaya. Como de costumbre, sólo me encuentras cuando te pierdes.
- No, cuando te conocí sabía donde estaba.
- Pero no sabías que yo existía, no habrías entrado allí entonces.
- No seas estúpida, estás rara, irritada, molesta conmigo, ¿por qué?
- Demasiados años, al principio parecía que algo de sentido podría tener todo esto...
- ¿Esto?
- Ese es el problema, para ti nunca nada fué nada.
- Que no le ponga nombre a las cosas no significa que no les de importancia, antes no te molestaba.
- Y en realidad no me molesta, me molesta que no me moleste, debería molestarme.
- Sigo sin entender por qué te das tantas órdenes sin sentido.
- Yo tampoco lo entiendo, no entiendo nada de lo que hago, a veces me gustaría ser tú.
- ¿Para qué? ¿Crees que sería mejor?
- No lo sé, me gustaría probarlo.
- Tonterías. Deberías empezar a apreciar un poco más tu cerebro, y dejar de creer que todo lo que no sea parte de ti es mejor que lo que es parte de ti.
- Sabes que en el fondo no pienso así.
- Pero es lo que exteriorizas.
- Años con la misma conversación.
- Años aquí encerrada. He tenido que perderme para encontrarte, ¿cómo acabaste aquí?
- Yo construí este lugar, quería alejarme de todo durante un tiempo, cuando quise salir la luz me hacía demasiado daño, había demasiado ruido, demasiada gente, había aprendido a estar sola y no quería volver a estar rodeada de... escoria.
- Creo que nunca aprendiste a estar sola, esta no es una buena forma de hacerlo.
- Ya... siempre me tomo todo a la tremenda.
- Sal, ven conmigo fuera, demos un paseo, tápate con las sábanas y ven.
- ¿Y después qué?
- Deja de pensar siempre en "después", después nada, después todo, qué más da.
- Volverás a irte, volveré a encerrarme.
- No dependes de mi, no dependes de nadie, sabes caminar sola, has caminado sola muchas veces. No te construyas una cárcel, constrúyete una casa.
- No quiero caminar sola.
- Pues no lo hagas. Vamos.
(Él sale y le ofrece otra vez su mano, Ella le mira desde dentro)







(Fotografías: Obra Gregor Schneider)



domingo, 12 de febrero de 2012

Imágenes.

1-. 5 metros cuadrados. 
Sin puerta ni ventanas.
El techo está tan alto que no es capaz de adivinarse entre la oscuridad, la luz tenue pulula aleatoriamente, en todas direcciones. Despacio. Tiras de tela blanca caen desde la nada, arrastran parte de ellas sobre el suelo, baldosas blancas y negras. Un maniquí baila entre las telas, sus articulaciones sangran, su rastro marca la habitación, salpica las cortinas, deja huellas sin piel.








2-.
Una calle eterna. 
Llueve.
Los edificios tienen las puertas y ventanas cerradas, no hay gente, ni viento, ni aire, sólo carteles luminosos, neón por todas partes, chisporrotean, crujen, algunos tubos explotan, pero la luz no se apaga, se derrama y corre por las calles junto a la lluvia, sin mezclarse, como agua y aceite, pero un aceite ultravioleta. Suenan explosiones, crujidos, lluvia, y tus pasos, estás corriendo. Nadie ni nada te persigue, pero corres.







3-.
Cascadas.
Ni tierra, ni mar, ni ríos, ni nieve, solo luz, varios soles, y cascadas, miles, inmensas, rojas. Mucho ruido, mucha luz. Cero estabilidad, no hay suelo, la perspectiva es indescifrable, el punto de vista no existe, no hay uno, hay miles, ves todas a la vez, escuchas todas a la vez. 






 



 4-.
Blanco.
Todo es absolutamente blanco, no hay paredes, solo suelo, estás sentado, ves tu espalda, por mucho que gires, solo podrás ver tu espalda, tu nuca, tus omóplatos, tus codos, estás desnudo, no tienes frío, ni calor, no sientes nada, no piensas en nada, sólo escuchas tus latidos y el fluir de la sangre por tu cuerpo, el sonido es muy claro, sale de ti y se expande, no hay eco, no suena nada más, no respiras, solo lates.  (Foto: Obra Gregor Schneider)














5-.
Amapolas.
Tierra mojada, un híbrido de sol y luna amanece a la vez que atardece, estático en el horizonte, no en uno, en todos, cualquier dirección es la misma, la hierba llega hasta tus rodillas, tus pies se hunden al pisar, todo es perfecto, armonioso, dulce, tranquilo, salvaje, agradable, pero no eres capaz de parar de temblar, estás aterrado, encerrado allí, sin nada, con todo, camines hacia donde camines verás siempre exactamente lo mismo.









domingo, 5 de febrero de 2012

Cuarenta, o no.

Deja que crezca en ti, permite que germine, que se expanda, aunque duela, aunque pinche, dale permiso para quebrarte, atravesarte, rajarte, déjate romper, sangra, grita, siéntete tierra, agua, rompe las raíces, destroza las hojas, corre, que todo vuele, nada, que todo se empape, chorrea, mancha el camino, deja rastros, muchos, que confundan, que se crucen, retrocede, da vueltas, gira, para, empieza, cruje, llora, enreda todo lo que encuentres, agarra, ahoga, mata, muere, Respira.


                             

(Fotografía: obra Gregor Schneider.)
                             ***




Cada vez será menos lo que encuentres, olvidas que buscando es difícil encontrar. 
No dejaré de darte órdenes, es así como funciona, yo ordeno, tu desordenas.
Siempre me gustó aquel jersey mostaza, lo echo de menos, a ella también, y a mi oso polar.
Recuerda, reflejos, sólo en reflejos.
Olvida, refracta. 
Eso, eso es lo que quiero, que refractes esa idea, de mi medio al tuyo, que cambie de dirección y se mueva en tu ángulo, me gusta tu ángulo, nunca es el mismo.
 Códigos códigos códigos códigos códigos 



  1. Permite que me acerque
  2. Ni se te ocurra pensar en pasteles
  3. Las alfombras siempre serán necesarias
  4. Odio el número 4.
  5. Si todo fuera del mismo color no sería tan difícil encontrarte
  6. me gusta que sea difícil
  7. las hojas de esa planta son demasiado rojas
  8. tridentes, tenedores, peines
  9. cuenta todos los botones que estés viendo ahora mismo (en todos los sentidos, valen ombligos)
  10. 11 12 13 14 15 16 17....
  11. Cómeme el coño
  12. Siberia 
  13. Quiero una caja de paréntesis.
  14. Una piscina de mercurio.
  15. Setenta kilos de hielo.
  16. Cuerdas, bridas, cinta americana y demás juguetes.
  17. Un fantasma, que siempre haga lo contrario de lo que yo le ordeno.
  18. Cigarros con forma de zanahoria.
  19. Dos kilómetros cuadrados de terciopelo rojo.
  20. Media chincheta.
  21. Alguien que me de continuamente órdenes absurdas, no para cumplirlas, solo para reírme.
  22. Ah no, de eso ya tengo.
  23. Una hamburguesa de pizza de kebap de lasaña.
  24. Dejar de pedir cosas tan útiles.
  25. Oh, las 19:19:19, hora del colacao.
  26.  Beberse un vaso en un segundo es casi tan complicado como masticar cristal. Rico.
  27. Solo dices estupideces (PATRÓN)
  28. Si rascas durante mucho la misma zona de piel, sangras. Rico.
  29. Casi estamos llegando.
  30. Las bombillas rotas son demasiado hermosas.
  31. Ese Ese Ese Ese Ese es el problema, no este.
  32. Justo aquí me quedé anoche.
  33. Esto ya es el futuro, qué divertido.
  34. Amapolas, Abedules, Eucaliptos.
  35. Zanahorias, Relojes, LLaves.
  36. Mujeres, Burbujas, Botes.
  37. Todo es siempre asimétricamente constante.
  38. Dile adiós a tus conexiones mentales y hola a las mías, verás que desesperante.
  39. Tartas de amigos, pero literal, hechas a base de amigos, con un poco de levadura.
  40. Aquí acabará todo, o no.




Todo era rojo, todo daba vueltas, tú dabas vueltas, yo daba vueltas, todo era eternamente efímero. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

Escaleras.

Tres maldiciones:

1-Sube corriendo, resbalando, tropezando, a veces gatea, todo vale para no perder la velocidad de ascensión, necesita escapar, debe huir, tiene que alejarse de todo lo que se encuentra bajo él. Cada escalón que sube automáticamente provoca en él una sensación de repulsión insoportable, necesita desprenderse de él, pasar al siguiente y no volver a ver al anterior jamás. No será capaz de parar ni retroceder, seguirá subiendo, sudando, llorando, gritando, casi sin poder respirar, aunque duelan los golpes en las espinillas o sus muñecas no soporten más el peso de su cuerpo al caer sobre ellas.

2-Cae. Sin poder remediarlo cae escalón tras escalón, dando volteretas, golpeándose todo el cuerpo aleatoriamente, intentando agarrarse a cualquier escalón, sin éxito, todos resbalan, no hay barandillas, la inercia que lleva su cuerpo le impide ser capaz de estabilizarse, de detenerse en algún tramo, cae sin remedio a toda velocidad, siente como sus huesos se parten, como se le nubla la vista con cada golpe en la cabeza, su cráneo se machaca poco a poco, las vueltas que da su cuerpo hacen que las náuseas continuas sean imposibles de soportar, necesita expulsar todos los órganos de su cuerpo, todo da vueltas dentro de él, es incapaz de pensar.


3-Inmóvil. En medio de la escalera es incapaz de decidir si quiere/debe/necesita subir o bajar. Su mente se encuentra en un estado de completo colapso, ¿subir? ¿bajar? ¿ascender? ¿descender? ¿arriba? ¿abajo? le es completamente imposible moverse, se limita a mirar el escalón de arriba y el de abajo siguientes al que se encuentra bajo sus pies. Poco a poco perderá la vida, envejecerá sin saber qué hacer, sentirá que su vida no tiene ningún sentido, que ha desperdiciado por completo todo el tiempo que le fue entregado, se sentirá inútil, impotente, idiota, inexperto.