lunes, 2 de julio de 2012

Drósera.

Tu tráquea palpita como si no conociera el sonido de tu propia voz. Has perdido, deberías sonreír por ello, has conseguido no ganar, al fin, tu jodida costumbre te la ha jugado. 
Mi reina ha sido muy cruel, ahora tengo el salón lleno de piel, vísceras y demás mierda, restos de ti, voy a usarlos como abono. 
Te advertí del peligro, lo conocías de sobra, eres casi tan venenoso como yo. Nunca habías estado tan asustado, ahora soy más poderosa que nunca, es divertido. 
Quédate con lo bueno, servirás para que yo misma me alimente a partir de tus restos, puede que incluso nazca algún otro ser. Puede que tú mismo renazcas.
Un placer.

1 comentario:

  1. Me voy a dedicar a investigar, sí sí, y de momento sigue pareciendo interesante la historia.

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