Tu puta curvatura. Me desentiendo por completo de todo lo relacionado con nuestro desconocimiento, no me hace falta navegar para saber que existe el mar.
Mira tus manos, Niña sinápsis, mira tus manos a través de tu tierra, esa que se muere por llenar de vida todo aquello que miras.
Eh, idiota, absurda, de dónde coño sales, da media vuelta y vuelve por donde has venido, desorganiza esa vuelta de forma que te lleve cerca de donde ahora te alejas.
Empieza a jugar con la luz, como a ti te gusta, roba un foco y enciende el mechero, vomita nebulosas, piérdeme de vista por culpa de ellas y su opacidad acuática.
Usa tus garras para separar tus costillas, quiero entrar a contar los lunares de tus pulmones podridos, permíteme enraizarlos, reciclarlos, me haré un tanga precioso, lo prometo.
Venga, juguemos, yo seré el árbol y tú Baloo.
Recuerda que en mi cabeza sólo eres una composición, un conjunto de imágenes desde distintos ángulos, con saturaciones y efectos, no tienes volumen, eres una de mis figuras planas favoritas.
Acariciar pantallas.
Confunde con tu línea, nunca se me dieron bien las matemáticas, quizás por eso me desconciertan los algoritmos de tu cintura y las ecuaciones de tus omóplatos. Si la sombra de tu espalda pudiera sonar sería algo similar a the xx.
Es posible diferenciar tus arterias si desenvuelves verticalmente la ecuación de tu respiración, corre, prueba, verás que bonito.
Venga, luchemos. Los charcos los crearemos a base de pellizcos, hazme sangrar de miedo, aún no consigues asustarme, pero sé que puedes, eres casi tan peligrosa como tu longitud. No me creo capaz de callar tu horizontal forma de volar, llena de tirabuzones rotos, torpe, me gusta verte tropezar en el aire, crees que no sé que lo haces, pero te miro desde mi escondite. Sé que te gustan los agujeros en las manzanas, los gusanos son la materia prima de algo muy potente, por eso, no te arrugues si te afirmo seriamente que tal y como has llegado, a rastras, pero con un verde brillante, llenando todo de agujeritos, has dejado claro que eres eso, materia prima, de la buena, que la hay mala, ten cuidado con eso.Mis dientes empiezan a revolucionarse por culpa de tu fugaz conexión con la estratosfera. Siempre pensé que la miel era demasiado espesa, pero llegó la leche y le hizo el amor, ahora es obediente.
La rebeldía del algodón, sin embargo, es digna de admiración.
Voy a regalarte un tanque de espejos que dispare veneno violeta, para que siembres los campos con amor.
Me da igual quien coño seas o creas que eres, la línea es lo que me interesa, la línea y su mutación, tus olas y cascadas de piel.
Ahora soy yo quien quiere asustarte.



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