miércoles, 1 de febrero de 2012

Escaleras.

Tres maldiciones:

1-Sube corriendo, resbalando, tropezando, a veces gatea, todo vale para no perder la velocidad de ascensión, necesita escapar, debe huir, tiene que alejarse de todo lo que se encuentra bajo él. Cada escalón que sube automáticamente provoca en él una sensación de repulsión insoportable, necesita desprenderse de él, pasar al siguiente y no volver a ver al anterior jamás. No será capaz de parar ni retroceder, seguirá subiendo, sudando, llorando, gritando, casi sin poder respirar, aunque duelan los golpes en las espinillas o sus muñecas no soporten más el peso de su cuerpo al caer sobre ellas.

2-Cae. Sin poder remediarlo cae escalón tras escalón, dando volteretas, golpeándose todo el cuerpo aleatoriamente, intentando agarrarse a cualquier escalón, sin éxito, todos resbalan, no hay barandillas, la inercia que lleva su cuerpo le impide ser capaz de estabilizarse, de detenerse en algún tramo, cae sin remedio a toda velocidad, siente como sus huesos se parten, como se le nubla la vista con cada golpe en la cabeza, su cráneo se machaca poco a poco, las vueltas que da su cuerpo hacen que las náuseas continuas sean imposibles de soportar, necesita expulsar todos los órganos de su cuerpo, todo da vueltas dentro de él, es incapaz de pensar.


3-Inmóvil. En medio de la escalera es incapaz de decidir si quiere/debe/necesita subir o bajar. Su mente se encuentra en un estado de completo colapso, ¿subir? ¿bajar? ¿ascender? ¿descender? ¿arriba? ¿abajo? le es completamente imposible moverse, se limita a mirar el escalón de arriba y el de abajo siguientes al que se encuentra bajo sus pies. Poco a poco perderá la vida, envejecerá sin saber qué hacer, sentirá que su vida no tiene ningún sentido, que ha desperdiciado por completo todo el tiempo que le fue entregado, se sentirá inútil, impotente, idiota, inexperto. 


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