Se abre la puerta y se ve su silueta, inmóvil a contraluz. La habitación está oscura. Avanza y el foco le persigue ilumintando el rastro de sus pasos, siempre detrás de él. Se para frente a algo, sólo se distingue un bulto en el suelo.
- Te encontré.
Ella se destapa, deja de ser un bulto, aparta las sábanas negras que tapaban su cuerpo desnudo. Él ofrece su mano, Ella se pone de pie sin su ayuda.
- Ha sido casualidad, no me buscabas.
- Pero te he encontrado.
- No necesitaba que me encontraras, sé vivir sola.
(Jocoso) - Ya lo veo.
- No soporto que me hables así.
- Mientes.
- No sé mentirte, a ti no.
- Discrepo.
- A veces, cuando me lo pides... (mira al suelo) No lo has traído.
- No sabía que estarías aquí.
- Ya...
- No te enfades, acompáñame y lo cogemos.
- No, no quiero ir contigo, llevo años lejos, sola, fría, estoy mejor aquí.
- ¿Quieres que me vaya y te deje sola?
- (susurra) no...
(Él se sienta, le hace un gesto para invitarle a que se siente a su lado. Ella se sienta. No se tocan, ni se miran, ambos miran el suelo)
- ¿Crees que ha sido casualidad?
- ¿Por qué has entrado aquí?
- Me he perdido.
- Oh, vaya. Como de costumbre, sólo me encuentras cuando te pierdes.
- No, cuando te conocí sabía donde estaba.
- Pero no sabías que yo existía, no habrías entrado allí entonces.
- No seas estúpida, estás rara, irritada, molesta conmigo, ¿por qué?
- Demasiados años, al principio parecía que algo de sentido podría tener todo esto...
- ¿Esto?
- Ese es el problema, para ti nunca nada fué nada.
- Que no le ponga nombre a las cosas no significa que no les de importancia, antes no te molestaba.
- Y en realidad no me molesta, me molesta que no me moleste, debería molestarme.
- Sigo sin entender por qué te das tantas órdenes sin sentido.
- Yo tampoco lo entiendo, no entiendo nada de lo que hago, a veces me gustaría ser tú.
- ¿Para qué? ¿Crees que sería mejor?
- No lo sé, me gustaría probarlo.
- Tonterías. Deberías empezar a apreciar un poco más tu cerebro, y dejar de creer que todo lo que no sea parte de ti es mejor que lo que es parte de ti.
- Sabes que en el fondo no pienso así.
- Pero es lo que exteriorizas.
- Años con la misma conversación.
- Años aquí encerrada. He tenido que perderme para encontrarte, ¿cómo acabaste aquí?
- Yo construí este lugar, quería alejarme de todo durante un tiempo, cuando quise salir la luz me hacía demasiado daño, había demasiado ruido, demasiada gente, había aprendido a estar sola y no quería volver a estar rodeada de... escoria.
- Creo que nunca aprendiste a estar sola, esta no es una buena forma de hacerlo.
- Ya... siempre me tomo todo a la tremenda.
- Sal, ven conmigo fuera, demos un paseo, tápate con las sábanas y ven.
- ¿Y después qué?
- Deja de pensar siempre en "después", después nada, después todo, qué más da.
- Volverás a irte, volveré a encerrarme.
- No dependes de mi, no dependes de nadie, sabes caminar sola, has caminado sola muchas veces. No te construyas una cárcel, constrúyete una casa.
- No quiero caminar sola.
- Pues no lo hagas. Vamos.
(Él sale y le ofrece otra vez su mano, Ella le mira desde dentro)
(Fotografías: Obra Gregor Schneider)


No hay comentarios:
Publicar un comentario